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Mi hijo tiene los pies planos, ¿qué hago?

Pies planos: cómo detectarlos y cuál es el tratamiento

Este niño tiene los pies planos… ¡Ves, si yo lo sabía, igualito que su padre!

Admítelo, has pensado algo parecido mirando los pies de tu niño… ¡Lo sabemos! Es algo tan habitual que los sanitarios que tratamos con niños oímos habitualmente en consulta. Y sí, seguramente tu hijo tiene los pies planos, pero eso no significa que haya un problema, ¡quizás simplemente es muy pequeño!

Vamos por partes:

  • El pie de un niño no termina de desarrollarse hasta los 4 años aproximadamente. Es normal que vayas al pediatra y éste te diga que está todo bien, por muy planos que veas los pies de tu peque.
  • Prueba a dejarlo que ande descalzo por casa (o por la playa, por el campo…) cuantas más texturas experimenten sus pies ¡mejor se van a desarrollar! Imagina que quieres entrenar el tacto de tus dedos y para eso ¿te pones guantes? No tiene sentido, ¿verdad? Pues pretender que un pie crezca y se desarrolle con normalidad llevando zapatones tampoco lo tiene.
  • Este punto es sólo para recordar a los padres que los catarros no entran por los pies.

Una vez que el pie se desarrolle, puede que el problema persista y el arco no aparezca… Y entonces, ¿qué hacemos? Lo primero será pensar en el pediatra… «¿Ves? Si es que el pediatra ¡no me ha hecho caso en estos años!. ¡Pero yo lo sabía, mi niño tiene los pies planos!»

De acuerdo, admitámoslo, el niño tiene los pies planos. El especialista probablemente le prescribirá el uso de plantillas ortopédicas, pero sepan ustedes que eso NO corregirá el pie plano.

Tratar los pies planos con plantillas

Las órtesis plantares (plantillas de toda la vida) están indicadas en niños pequeños con pies planos pero no sirven para solucionar el problema. En cuanto le quite las plantillas, volverá a tener el pie plano. Las plantillas sirven para que lo que ahora es un problema funcional, no se convierta en un problema estructural. Si le colocamos unas plantillas mientras crece, el pie crecerá “siguiendo un molde”, y no crecerá aplanado contra el suelo (de ser así, podría producirse una deformación del escafoides, que crecería horizontalizado plano contra el suelo) y ese pie, pasaría a ser un pie plano estructurado.

El pie plano infantil, generalmente es un pie reductible (si lo corregimos con las manos, se pone en la posición que nosotros queremos). Esto produce por la combinación de dos factores:

  1. Hiperlaxitud articular: Su hijo es muy elástico, tanto que sus ligamentos son “blanditos” y no sostienen bien las estructuras articulares y el pie “se desparrama”
  2. Hipotonía muscular: Su hijo tiene poco tono en la musculatura intrínseca de los pies, son músculos que están funcionando poco o mal.

La primera cuestión es genética, poco podemos hacer ahí para ayudarle. Quizás con el paso de los años, los cambios que se producen en los tejidos (cambios normales del crecimiento) hagan que esos ligamentos se vuelvan más rígidos, en tal caso, fenomenal. O quizás con el paso de los años los ligamentos se queden tal como están ahora y siga siendo hiperlaxo el resto de su vida, en tal caso, fenomenal, ¡apúntele a gimnasia rítmica!

Entonces ¿qué puedo hacer? ¿Va a seguir teniendo los pies así siempre? Pues debes hacer dos cosas:

  • Sigue las instrucciones del médico, si le prescribe plantillas, pónselas.
  • Fomente la actividad física. Déjalo caminar descalzo siempre que sea posible.
  • No le pongas zapatos rígidos, ni botas ortopédicas ni ningún otro instrumento de tortura. Elige calzado ancho, flexible, con la parte posterior (el contrafuerte) rígido para sostener el talón en su sitio. Que esté fabricado con materiales que permitan la transpiración, con suelas de goma, que permitan una buena amortiguación y sobre todo, con cordones o velcros que hagan que el pie no baile dentro del zapato.
  • Si quieres hacer algo más, lee los ejercicios que vienen a continuación. Es importante que paséis un buen rato juntos, si el niño se aburre o se estresa, no va a querer hacerlos más, ¡así que échale ganas!

Guía y juegos para los pies planos

A partir de aquí encontrarás el tiempo, la finalidad y el nombre del juego entre comillas. A continuación se explican los materiales necesarios y algunos consejos útiles a tener en cuenta antes durante y después del juego.

Todas las actividades han de realizarse con los pies descalzos (sin calcetines) así que antes de comenzar, en invierno, tenga en cuenta que la habitación debe estar a una temperatura agradable para evitar que el niño tenga frío y quiera terminar la sesión antes de tiempo. La gran mayoría de juegos están pensados para realizar con la ayuda de un adulto, porque es de gran importancia que el niño se encuentre bajo supervisión todo el tiempo. Si hay algún ejercicio que le cuesta especial esfuerzo no le regañes por ello, todo lo contrario, premia el esfuerzo siempre que puedas y no le obligues a intentarlo de nuevo, es mejor poco y bien, que mucho y mal.

Es importante descansar unos segundos después de cada ejercicio y controlar que el niño no corta la respiración en ningún momento, es muy usual que cuando están esforzándose o muy concentrados aguanten la respiración, teniendo en cuenta esto, recuérdale que coja o suelte el aire cuando lo haga, pues la respiración es muy importante a la hora de hacer ejercicio.

Los ejercicios y juegos se harán un mínimo de 15 – 20 minutos diarios, siempre bajo supervisión. Una vez terminada la sesión sería ideal repetir el masaje del principio para relajar la musculatura que se ha trabajado.

Juego 1: “Adivina dónde tienes los pies”. Trabajar la propiocepción (10 minutos)

Materiales: superficies de diferentes texturas, por ejemplo:

  • una toalla pequeña
  • un trozo de tela vaquera (o unos pantalones)
  • un retal de tela de algodón (o una camiseta)
  • un trozo de tela rasposa (o un estropajo)
  • un trozo de plástico (o un mantel de plástico)
  • una pelota
  • un cepillo del pelo

En primer lugar, hay que masajear los pies del niño, bien con las manos (lo puede hacer él mismo si le decimos que se toque los pies un ratito) o bien con la pelota, pues esto despierta los receptores del pie (propioceptores) y hacen que éste esté más despierto para comenzar a jugar. Además los calienta, los flexibiliza y los prepara para el resto de ejercicios.

El juego consiste en pedir al pequeño que cierre los ojos, de pie, y colocar alguno de los materiales justo enfrente. Una vez colocado, se le pide al niño que de unos pasos hacia delante y se ponga encima de la superficie escogida. Una vez ahí se le pide que mueva los pies, salte encima, se frote los pies, etc… Hasta adivinar qué tiene debajo. Lo ideal sería que el niño no viera las diferentes superficies antes de comenzar el juego para no jugar con ventaja.  Pueden cambiarse los materiales a diario y escoger sólo algunos durante la sesión para no volver a utilizarlos hasta pasados unos días. Por ejemplo, si un día le colocamos la toalla, el estropajo y le frotamos con el cepillo, al día siguiente cogeremos los vaqueros, el algodón y el plástico, de tal forma que siempre sea una incógnita lo que se va a encontrar.

Juego 2: “Los dedos de los pies”. Potenciación de la musculatura intrínseca del pie y trabajar la propiocepción (5 minutos)

Los materiales son los mismos que en la sesión anterior, si se desea se puede hacer con los ojos cerrados, teniendo todas las superficies por delante, se trataría de decir al niño, busca la toalla… El niño iría buscándola con los pies entre las diferentes superficies y una vez encontrada, se coge con los pies y se guarda en una caja. Así con todos los materiales citados anteriormente, alternando un pie y el otro. Una vez dominado este ejercicio, puede probarse con objetos pequeños, bolígrafos, piedrecitas, barras de labios, etc…

Juego 3: “Dibujar con los pies”. Potenciación de la musculatura de los pies y las piernas (5 minutos)

El juego no requiere ningún material en especial, aunque si se desea puede realizarse con pinturas de manos y un papel grande. Si es así, se trata de que el niño dibuje con un pie, ayudándose de un mayor para mantener el equilibrio. Si el juego se realiza sin materiales, consistiría en adivinar qué está dibujando el niño. Es más fácil si se realizan formas básicas, por ejemplo círculos, cuadrados, triángulos (con ambos pies)  y una vez se dominan el equilibrio y se realizan las formas con gran facilidad, se pasaría a dibujar letras o incluso escribir palabras cortas.

Juego 4: “Malabares con los pies”. Potenciación de la musculatura de los pies, las piernas, las caderas y los músculos del abdomen (3 minutos)

  • Para este ejercicio se necesita una pelota y si hace frío una manta o toalla para extender en el suelo.

El niño se tumba en el suelo con las piernas hacia arriba, a partir de aquí se le da una pelota de tamaño y peso medio (dependiendo de la edad del niño) y se le pide que trate de hacerla rodar con los pies en el aire, una vez dominado este ejercicio podríamos animarlo a botarla contra una pared (con los pies) o en el aire.

Juego 5: “Andar sobre la pelota”. Potenciación de la musculatura de los pies y las piernas. Trabajar la propiocepción (1 minuto)

  • Se necesita una pelota (cuanto más grande mejor)

El juego consiste en caminar encima de una pelota y hacerla rodar con la ayuda de un adulto.

Juego 6: “1, 2, 3, pollito inglés”. Potenciación de la musculatura intrínseca de los pies. Mejorar el equilibrio (2 minutos)

Este juego es el clásico, pero con una simple modificación. El mayor debe estar contra la pared cantando 1, 2, 3, pollito inglés, y durante ese tiempo, el niño debe moverse hacia él, pero siempre de puntillas. Se pierde cuando se toca el suelo con los talones y se gana cuando se llega a la pared sin que lo pillen en movimiento. Siempre que se haya hecho el recorrido caminando de puntillas. Si este juego motiva al niño, puede hacerse una modificación, jugar caminando con los talones en vez de con las puntas.

Juego 7: “Escalar sobre papá”. Potenciación de la musculatura intrínseca de los pies y las piernas (2 minutos)

Esta dinámica sólo es posible si el niño es pequeño y pesa poco. Requiere la ayuda de un adulto que pueda con el peso del niño y soporte la fuerza que éste hará sobre él. Consiste en trepar encima de un adulto con su ayuda.

Juego 8: “Mover la pelota sin tocarla”. Potenciación de la musculatura intrínseca de los pies (2 minutos)

  • Para este ejercicio se necesita una manta (o toalla grande) y una pelota.

Consiste en colocarse encima de la manta con una pelota cerca (también encima de la manta) y mover la pelota por encima de la manta sin tocar la pelota. Es decir, moviendo la manta con los pies. Se trata de mover la pelota sin que salga de la manta.

Juego 9: “Circuito de modelos”. Potenciación de la musculatura de las piernas y las caderas (5 minuto)

  • Se necesitan unos folios con flechas y símbolos colocados en forma de circuito. Pueden hacerse flechas de delante, atrás, giro a izquierda/derecha, dar la vuelta, agacharse, saltar, etc.

Este juego consiste en seguir el circuito cruzando las piernas dejando los símbolos y flechas entre los pies. Es decir, caminando cruzando las piernas (como las modelos) sin pisar los símbolos. El circuito también puede hacerse de puntillas, de talones y con los bordes externos de los pies.

Y, recordad, que si os queda alguna duda estamos a vuestra disposición en Ortopedia Gerardo León.

(Artículo publicado por Ana León en mamicenter.com)

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